La Jornada de Argel: un asedio tormentoso

[Tal día como hoy en el Mediterráneo] III
23 de octubre

En estos días en que estamos publicando la historia de los Barbarroja no podíamos olvidarnos de lo que sucedió el 23 de octubre de 1541. Además de porque tiene que ver directamente con estos piratas, porque es una señalada fecha en el calendario histórico español: hoy toca hablar de la expedición que mandó Carlos I para arrebatar Argel del mandato de Barbarroja. Comienza la Jornada de Argel.

Detalle de la Jornada de Argel (Palacio de El Viso del Marqués) Fotografía de Almudena Ródenas Valero.
Detalle de la Jornada de Argel  en el Palacio de El Viso del Marqués. [Fotografía de Almudena Ródenas Valero].

Para entender bien las motivaciones que conllevaron esta acción, es recomendable echar un vistazo a nuestra serie sobre Barbarroja, ya que sus acciones ayudan a comprender mejor lo que sucedió en Argel. Para los que no os apetezca leerlo, lo introduciremos comentando que durante la primera mitad del siglo XVI las actividades piráticas llevadas a cabo desde la costa norte de África Occidental perjudicaban, y mucho, los intereses de la corona española.

Por ello, y dado que estas poblaciones costeras acogían a piratas y corsarios del Imperio Otomano,principal enemigo de la Corona en el Mediterráneo – formalmente dependían de él, aunque en la práctica funcionaban de manera autónoma -, Carlos V – que es el mismo que Carlos I – decidió que una muy valida solución sería la ocupación de Argel – por cierto, está aquí -. Dada su situación entre la Península Ibérica y la Italiana, no es de extrañar que Carlos quisiera zanjar el problema de raíz, puesto que la comunicación entre ambos territorios – bajo su dominio – se veía constantemente amenazada.

El puerto de Argel, con sus estibadores y lo que parece ser una embarcación de vela latina.
El puerto de Argel, con sus estibadores y lo que parece ser una embarcación de vela latina.

A pesar de las presiones del papado y de parte de la nobleza bajo sus territorios para que se emplease a fondo en el continente y no en el mar, puesto que los turcos acababan de tomar Budapest y no hay que olvidar que Carlos era el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico; el monarca se empeñó en llevar adelante la operación. Aquí cabe remarcar una vez más lo importante de la plaza para las conexiones entre la Península Ibérica y la Italiana, básicas para el traslado de tropas desde la primera hacia el continente europeo. No en vano era un primer paso del Camino Español.

Hablemos ya de los hechos. Concentrada parte de la flota y las tropas de infantería en Mallorca y Menorca, salieron hacia el Cabo Caxina – a unos 15 km. al oeste de Argel -, donde se encontrarían con la flota que había salido de Málaga. Como curiosidad, en la flota que salía desde Málaga mandada por el Duque de Alba viajaba, entre otros personajes, Hernán Cortés. Así, sumando las galeras que mandaba Bernardino de Mendoza, las de Andrea Doria – cabeza de la expedición – y otras embarcaciones, la flota que había de encontrarse en Caxina a las 4 de la mañana del 21 de octubre, sumaba más de 350 bajeles y más de 25.000 hombres a su partida.

Si la imagen ya lleva leyenda, no será WordPress quien nos obligue a escribir otra.
Si la imagen ya lleva leyenda, no será WordPress quien nos obligue a escribir otra.

Pero a su llegada al punto de encuentro la flota que partía desde las islas había sido azotada por un temporal – octubre no era un buen mes para navegar con embarcaciones tan frágiles -, perdiendo algunos efectivos y complicando la operación de desembarque; puesto que el mal tiempo continuaba. Así, tras quedarse parte de la flota a resguardo en una ensenada, el resto continúo siguiendo la costa hasta encontrar un lugar propicio al desembarco. Se encontró a pocos kilómetros de Argel, inciándose al amanecer del día 23 y teniendo que parar al mediodía por el mal tiempo. Este evento separó las fuerzas, quedándose en las embarcaciones una parte tan importante del trozo de desembarco como las monturas y los víveres.

Carlos V sedente.
Carlos V sedente.

Tras haber rechazado la rendición, las tropas de la ciudad comenzaron a hostigar la lenta marcha por la costa del ejército español. Aún con ello, las tropas de Carlos I lograron sitiar la ciudad por tierra, contando con el bloqueo impuesto por las galeras al puerto. Así las cosas, la división de las tropas cobró más importancia puesto que el temporal provocó el hundimiento de gran cantidad de las naves: los pocos que pudieron sobrevivir fueron rápidamente reducidos al llegar a tierra. Con ello, las tropas que sitiaban la ciudad quedaban sin víveres y realizando un asedio poco efectivo, puesto que los argelinos podrían perfectamente salir por el mar en caso de alargarse. El Emperador decidió entonces retirarse, dado que tanto la mala organización como el temporal, habían hecho estragos en cualquier estrategia posible. Pero esta retirada tampoco fue un camino de rosas,  no quedaban apenas bajeles para tanta gente y las operaciones de embarco se complicaron sobremanera.

La operación anfibia sobre Argel desencadenada el 23 de octubre de 1541 quedó así en una sonada derrota, sin haber hecho mella alguna en las defensas de la ciudad y con un enorme gasto en erario y personal. No sólo no se consiguió nada, sino que la pérdida de naves benefició las acciones piráticas de los berberiscos, que ahora encontraban un Mediterráneo con menos oposición.


Fuentes:

COLMENARES, Diego de. Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla (1637). Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. [Recurso disponible en internet:  http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01361733214581617787891/p0000041.htm#50 Consultado el 19/10/2014].

Jornada de Argel (1540-1541), Instituto de Historia y Cultura Naval. [Recurso disponible en internet: http://www.armada.mde.es/html/historiaarmada/tomo1/tomo_01_18.pdf Consultado el 22/10/2014]

Bibliografía:

PARDO MOLERO, Juan Francisco. La defensa del Imperio: Carlos V, Valencia y el Mediterráneo. Madrid: Sociedad Estatal para la conmemoración de los centenarios de Felipe II y Carlos V, 2001.

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3 comentarios sobre “La Jornada de Argel: un asedio tormentoso

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