“Barbarroja” (II)

La semana pasada terminábamos nuestra entrada “Barbarroja”(I) con Aruj “Barbarroja” dirigiendo sus naves hacia Italia, tras haber aumentado su prestigio dentro del Imperio Otomano. La expedición resultó fructuosa en lo que a presas se refiere, pues capturó unas cinco, pero durante el tiempo que estuvo en la mar los “affaires” políticos del Imperio Otomano habían llevado a su protector Korkud a tener que emprender la huida hacia Egipto. Pese a que ello conllevara haber perdido su buena posición en el Imperio, Aruj supo manejarse – gracias a las nuevas conexiones de Korkud – para que Qansuh al-Ghawri, a la sazón Sultán de Egipto, le concediera un nuevo mando; no hay mal que por bien no venga. De esta manera, Barbarroja inicia sus operaciones desde la costa sur del Mediterráneo, algo que ya sería característico de ambos hermanos hasta su muerte.

Barbarroja dibujado por Goya.
Barbarroja dibujado por Goya.

En un primer lugar, Aruj se manejó desde Alejandría – concretamente, aquí -, para pasar posteriormente a operar desde la costa tunecina. Establecido junto a su hermano Hızır en Djerba – esta isla -, trasladan sus operaciones al Mediterráno Occidental, hostigando navíos de origen italiano y español. Su fama y éxito les permitió utilizar el puerto de Túnez – “La Goleta” –  desde 1504, a lo que sin duda contribuyó la labor realizada transportando mudéjares desde las costas de la Península Ibérica hacia África. Sus servicios fueron de especial importancia puesto que los musulmanes de los dominios de los Reyes Católicos habían sido obligados a convertirse en 1502, tras una serie de revueltas en 1499. Como reza el popular dicho, “la fe mueve montañas”, y la negativa de muchos musulmanes ibéricos a convertirse les obligó a exiliarse a África, para lo que fue vital la participación de las naves de Aruj. Es en este momento cuando su nombre llega a orillas cristianas, comenzando a ser conocido como “Barbarroja”. Una teoría sostiene que se trata de una deformación de “Baba Aruj”, ya que fue conocido así entre los musulmanes tras estos traslados. Por si os lo preguntáis, “Baba” es un título honorífico que denota un gran respeto y significa algo similar a “padre”.

 Tras la toma en 1509 de Orán – aquí – por parte de Pero Navarro para la corona española, la presencia de las naves y ejércitos de la misma se incrementó en la costa africana. Apuntad el nombre de Pero Navarro, por cierto, ya que volveremos a hablar de él. Como decíamos, la iniciativa hispana continuó, haciéndose con el control de Bugía – aquí – e intentando tomar Djerba. Resultando esta última expedición un fracaso para los intereses españoles, los ataques de Aruj se intensificaron, atacando Bugía en 1514 y lanzando un contraataque contra las posesiones hispánicas. Habiendo perdido un brazo como consecuencia de un disparo, se hizo fabricar uno de hierro con la mano de plata; brazo que portaba cuando atacó Andalucía, Valencia, Alicante, las Baleares y se acercó por las costas italianas, para perjuicio de unas cuantas naves genovesas. Cabe destacar que no todas estas expediciones fueron fructíferas, ya que tuvo que retirarse de Bugía tras la ayuda que ofreció a la ciudad la flota de Miguel de Gurrea.

Ya en 1516, nuestra historia se traslada hacia Argel – aquí -, puesto que tras la muerte de Fernando el Católico, el teóricamente vasallo de la corona española sultán de Argel, Abu Hamo Musa III, decide aprovechar la situación para romper este vínculo. Como parte de su estrategia, quiso contar con Aruj para enfrentarse a los españoles, por lo que este navegó hasta la ciudad. A su llegada, el primer Barbarroja se dio cuenta de la precaria posición del sultán así que decidió derrocarle y ocupar su lugar. Perro viejo.

Vista de la ciudad de Argel con dos galeras navegando, dos más siendo armadas en puerto y un simpático sultán en la esquina inferior derecha.
Vista de la ciudad de Argel con dos galeras navegando, dos más siendo armadas en puerto y un simpático sultán en la esquina inferior izquierda. (Pinchando en la imagen esta se amplía).

Ya al mando de la ciudad, tuvo que soportar un contraataque comandado por Diego de Vera del que salió airoso y que le confirmó en el poder en la región. El año siguiente, 1517, tomó Tremecén – en esta posición -, consolidándose como una seria amenaza para las costas ibéricas. Consciente de que él solo no podría hacer frente a una flota como la española, negoció con el sultán Selim I, rindiéndole pleitesía y convirtiéndose de iure en vasallo del Imperio Otomano; aunque siguió actuando con bastante autonomía.

Es entonces cuando los españoles se vuelven contra el avance de Aruj y lanzan una gran ofensiva para tornar Tremecén a su órbita de influencia…ofensiva de la que partirá la siguiente entrada, “Barbarroja” (III).


Serie “Barbarroja” | “Barbarroja” (I), “Barbarroja” (II), “Barbarroja” (III), “Barbarroja” (IV), “Barbarroja” (V).

Anuncios

7 comentarios sobre ““Barbarroja” (II)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s