“Barbarroja” (III)

Tras las dos primeras entradas, “Barbarroja” (I) y “Barbarroja” (II), -echadle un vistazo si queréis comprender bien la historia que relatamos hoy- continuamos en el punto donde dejamos la anterior, cuando Aruj Barbarroja trataba de defender Tremecén – que anda por aquí – del ataque español. La campaña, encabezada por el Marqués de Comares, logró en un primer momento derrotar y matar a Ishaq para, tras recibir refuerzos ambos bandos, acabar con las fuerzas y la vida de Aruj. Después de ello, en la Península se atrevieron a pensar que estaban a punto de acabar con la amenaza argelina. Pobres.

Barbarroja, H.J. Godin. Fuente: Europeana / Universidad de Leuven
Barbarroja, H.J. Godin. Fuente: Europeana / Universidad de Leuven

Sí, hemos comenzado la entrada con la muerte de Aruj en vez de matarlo en la anterior. La razón de ello es vincular su muerte con el surgimiento del segundo Barbarroja – ya que también podríamos haber comenzado esta entrada con Hızır directamente – pero creemos que su ascenso se entendería mejor si comenzábamos con a la desaparición de la figura de su hermano. De esta forma, cuando Aruj dejó de ser una amenaza, la situación pintaba francamente bien para una Corona Española que creía eliminada su principal amenaza en el Mediterráneo Occidental. Pero una vez retornada Tremecén a la corona imperial – en mayo de 1518 -, Hızır reclamó para sí el sultanato de Argel y se hizo con el sobrenombre de su hermano. Barbarroja no había muerto. El Mediterráneo conocía de esta forma un nuevo Barbarroja que agrandaría más aún la leyenda que Aruj había comenzado a forjar durante sus 55 años de vida.

Como decíamos, el Emperador estaba convencido de que al ganar la mano había ganado la partida, por lo que se decidió a exterminar la amenaza atacando directamente Argel. La expedición, dirigida por Hugo de Moncada, fue un completo desastre. Al año siguiente volvió a intentar un nuevo ataque…que se convirtió en un nuevo fracaso. Hızır se confirmaba como digno heredero de su hermano y proclamaba que Barbarroja no había muerto. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que atacando el sur de Francia y la Península Ibérica?

A pesar de que los piratas utilizaban principalmente galeras por su versatilidad, los dhow (como el de la imagen)
A pesar de que los piratas utilizaban principalmente galeras por su versatilidad, los dhow  de origen índico (como el de la imagen) eran empleados frecuentemente en operaciones de cabotaje por los pueblos musulmanes.

Ya en 1520, y por tercer año consecutivo, Hugo de Moncada volvía a embarcarse contra la piratería berberisca; consiguiendo esta vez retomar Djerba, la que fuera primera base de los hermanos Barbarroja en la costa tunecina -y que está aquí. Pero este breve renacer del poder naval cristiano en el Mediterráneo duraría poco porque había llegado otra estrella al escenario. Se trataba de Solimán I, que fue coronado sultán en Estambul en 1521 y que pasaría a la historia como “El Magnífico”. El terremoto que provocó en Europa es bien conocido, pero sus conquistas no se restringieron al continente sino que alcanzaron a un Mediterráneo que caía más que nunca bajo la influencia otomana. En 1523, una flota del Imperio Otomano de la que participaba Barbarroja expulsó a la Orden de Rodas de su isla – esta -, confirmando la supremacía absoluta del imperio de Solimán en el Mediterráneo Oriental. El Occidental era harina de otro costal, dado el poderío de Carlos I y lo que quedaba de la antaño todopoderosa Venecia, por lo que el Sultán de Estambul se decantó por reforzar la posición de Barbarroja en Argel.

Gracias a este fundamental apoyo, el corsario pudo desempeñar su tarea con gran facilidad desde 1525 hasta 1531, años en los que asoló el archipiélago de las Baleares y las costas sur de las penínsulas Italiana e Ibérica. Entre otros hitos conseguidos por las naves de Hızır durante estos años dorados se encuentran la toma de Gibraltar en 1529 y el establecimiento de un puesto avanzado en la isla de Cabrera, pequeña isla que se encuentra justo al sur de Palma.

Vista aérea de la Bahía de Algeciras con el Peñón de Gibraltar en la parte derecha.
Vista aérea de la Bahía de Algeciras con el Peñón de Gibraltar en la parte derecha de la imagen. ¿Qué tendrá esa roca que a todos los poderes navales llama?

En 1531, el Emperador Carlos I volvió a financiar campañas contra la piratería berberisca, contando esta vez con Andrea Doria como almirante -apuntaos este nombre, que volverá a aparecer en MediPiratas. El enésimo fracaso imperial frente a Barbarroja  no impidió que durante la campaña de 1532 Doria tomase tres plazas en Grecia – entre ellas Lepanto -, que, por su cercanía, hicieron reaccionar al Magnífico. Tras un fallido primer intento de recuperación a cargo de otro almirante otomano, Solimán acababa por encargarle la tarea a Barbarroja.

Este primer gran reto de Hızır Barbarroja será el punto de partida de nuestra siguiente entrada sobre él, “Barbarroja” (IV). Mientras tanto, os dejamos un breve adelanto de lo que le supuso esta campaña: ser nombrado Almirante de la flota turca. Ahí es nada.


Serie “Barbarroja” | “Barbarroja” (I), “Barbarroja” (II), “Barbarroja” (III), “Barbarroja” (IV), “Barbarroja” (V).

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