La intensidad de los vientos (II)

[Términos navales] V

La semana pasada nos despedíamos de La intensidad de los vientos (I) comentando que no teníamos espacio para más y que hoy continuaríamos con ellos, por lo que en esta entrada glosamos algunos nombres más de vientos según su intensidad. De esta forma comenzamos nuestra entrada de los lunes con una tempestad:

"Tempestad de nieve", William Turner. Volvemos a emplear a este autor para la segunda parte de Intensidad de los vientos, y esta vez con motivos más que obvios.
“Tempestad de nieve”, William Turner. Volvemos a emplear a este pintor de atmósferas para la segunda parte de Intensidad de los vientos, y esta vez por motivos más que obvios.

Tempestad: 1. Lo que hoy es temporal. 2. Equivalente al actual huracán. Se nos antoja entendible que los antiguos marinos conocían por tempestad cualquier viento difícilmente salvable, puesto que el abanico entre los actuales temporal -viento duro- y huracán es verdaderamente amplio. Recordemos que según la escala de Beaufort -que tenemos aquí a la derecha-, la tempestad estaría por encima de un viento duro (8), cuyos efectos en la mar serían grandes olas rompientes con franjas de espuma; y al mismo nivel que un huracán (12), con efectos marinos de olas excepcionalmente grandes, mar blanca y visibilidad nula.

La Escala de Beaufort de MediPiratas.
La Escala de Beaufort de MediPiratas.

El Diccionario de la Real Academia confirma que este amplio espectro de vientos tiene el denominador común en su fuerza y peligrosidad:

Tempestad: tormenta grande, especialmente marina, con vientos de extraordinaria fuerza. También vemos como tempestad y huracán a menudo tienen el mismo significado en la mar, puesto que la expresión “ojo de la tempestad” es sinónima de “ojo del huracán”.

En la línea de la voz tempestad e igualmente común, se utilizaba el término tormenta, perfectamente sinónimo con lo definido hoy hasta aquí; y aunque no tan común, el de tornada. Su versión contemporánea sería obviamente tornado, puesto que ni siquiera la RAE recoge este arcaísmo. En cambio, el término tormenta sí que es recogido en el DRAE:

Tormenta: perturbación atmosférica violenta acompañada de aparato eléctrico y viento fuerte, lluvia, nieve o granizo.

Aunque su definición no parece aportarnos nada esencialmente nuevo, si nos remontamos a su etimología si que encontramos algo curioso. Cierto, en MediPiratas nos encanta la etimología. Y nos encanta porque el origen de las palabras es una de las pistas que nos traslada a la mentalidad de nuestros antepasados. Como decíamos, el origen de la palabra tormenta lo encontramos en el latín -como habréis podido apreciar si seguís nuestra sección Términos Navales, una amplia mayoría del vocabulario marinero tiene su origen en la cultura romana-, como plural de tormentum, o lo que es lo mismo: tormentos.

Finalmente, la despedida de estas dos entradas sobre las voces empleadas según la intensidad del viento la haremos con dos términos que pudieran ser perfectamente adjetivos de personas: vago y recio.

Vago: lo que hoy denominaríamos ventolina. También se puede expresar como flojito. Es curioso que siendo la analogía viento-persona tan flagrante, la RAE no recoja ninguna acepción de la voz vago referida al clima.

Recio: Viento que hoy llamaríamos fresco. Volvemos a encontrar con que la RAE no se refiere expresamente a un viento recio, pero en la sexta acepción sí que recoge su significado climático: Dicho del tiempo: Riguroso, rígido. Además, si viajamos en el diccionario de esta misma institución hasta su sinónimo fresco, nos encontraremos con una definición mucho más precisa:

Huracán en La Habana en 1846, litografía de Francisco Mialhe.
Huracán en La Habana en 1846, litografía de Francisco Mialhe.

Viento fresco: El que llena bien el aparejo y permite llevar largas las velas altas.

No vamos a desaprovechar la oportunidad de emplear la expresión popular para despedirnos, así que nos vamos con viento fresco y largadas las velas altas hasta la semana que viene. Y cuidado, que abordaremos términos quizá peligrosos.

Serie “La intensidad de los vientos” | La intensidad de los vientos (I), La intensidad de los vientos (II).


Diccionarios utilizados:

  • FONDEVILA SILVA, Pedro. Diccionario español de la lengua franca mediterránea, Murcia: Fundación séneca – Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia, 2011.
  • DRAE, Diccionario de la lengua española, Real Academia de la Lengua Española [recurso en línea, consultado el 01/11/2014, disponible en DRAE].

Nota: todas las entradas de diccionario que no lo indiquen expresamente son parte del Diccionario español de la lengua franca marinera mediterránea del CN Pedro Fondevila Silva, que podéis encontrar aquí. Se trata de una obra digna de admirar y que resulta magnífica para comprender cualquier aspecto marítimo del Mediterráneo.

Anuncios

One thought on “La intensidad de los vientos (II)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s