Heródoto, no todos eran piratas

Después de unas cuantas entradas dedicadas a la presencia vikinga en el Mediterráneo, continuamos nuestro viaje volviendo a la Antigüedad. No vamos a hablar de los piratas de las Baleares con los que Roma tuvo sus problemillas, sino de la concepción de los que también pululaban por el Mediterráneo Occidental unos siglos antes. Como mencionábamos en aquella entrada, para entender la piratería en esta época es necesario mirarla más allá de la sombra que proyectan los Piratas del Caribe (®)…

¿Qué? ¿Yo?
“Pero… ¿qué he dicho yo?”

Y esto lo decimos porque en esta época el ser pirata no era algo propio de una profesión o de un ideal, tal como se asimila desde la publicación de “Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas”, de Charles Johnson; sino más bien un recurso. ¿Un recurso? Sí. Si atendemos a las colonizaciones griegas, observamos que el objeto de deseo era el comercio, pero que cuando este no era posible… bueno, se optaba por un intercambio no tan beneficioso para ambas partes. Y esto era extensible también a fenicios o cartagineses, por supuesto.

Fragmento de cerámica griega con embarcaciones. Siglo VI a.C., Louvre. Fuente: artehistoria.com
Fragmento de cerámica griega con embarcaciones. Siglo VI a.C., Louvre. Fuente: artehistoria.com

¿Los convierte esto en piratas? No, tal como los entendemos hoy en día, pero sí eran vistos así en la época. Tucídides, por ejemplo, veía así a los colonos de Zancle –Messina, que anda por aquí–, si bien estos no eran más que ciudadanos de una colonia como otra cualquiera. Un caso similar ocurría con los habitantes del Tirreno, cuyo gentilicio –tirrenos– se hizo sinónimo de pirata. Por supuesto que no toda la población de este mar dedicaba sus esfuerzos al rapto, pero como sus ataques en costas griegas eran frecuentes, acabó por extenderse esta denominación.

Más cerámicas griegas con motivos marinos. Fuente: claseshistoria.com
Más cerámicas griegas con motivos marinos. Fuente: Pinterest.

Una vez aclarado esto, no es de extrañar que en las fuentes clásicas encontremos piratas por todos lados. Sin ir más lejos, piratas cartagineses que atacan a humildes comerciantes griegos…o piratas griegos que atacan a tranquilos comerciantes cartagineses; todo depende del punto de vista. Este caso concreto venía enmarcado en los conflictos heleno-púnicos que surgieron tras la expansión de Cartago a finales del siglo VII a.C. por África, Cerdeña y Sicilia; que en la práctica constituía una barrera norte-sur a la expansión hacia el oeste que venían realizando las polis griegas. En lugar de conflictos militares abiertos, como los que se darían posteriormente con Roma de por medio, estas luchas se resolvían de una forma más irregular.

¿Más cerámica? Sí, pero esta crátera con una escena naval es originaria de Italia, de Cerveteri. Siglo VII a.C, Museos Capitolinos. Fuente: museicapitolini.org

Heródoto (I, 163-166) nos relata un ejemplo muy claro de esto: el de la colonia focea de Alalia –en Córcega–, fundada con intereses comerciales pero que orientó gran parte de su actividad económica al comercio por la fuerza tras verse rodeada de cartagineses y etruscos. Su posición en minoría haría que aquello no acabase bien, puesto que sus contrincantes se unieron y consiguieron expulsarles; cortando así la comunicación de los griegos con el Mediterráneo Occidental.

Un dibujo de embarcaciones de la Antigüedad. Es algo fantástico, pero ¡sale la Batalla de Alalia! Fuente: mvelascoramos.blogspot.com.es
Un dibujo de embarcaciones de la Antigüedad. Es algo fantástico, pero ¡sale la Batalla de Alalia! Fuente: mvelascoramos.blogspot.com.es

Como conclusión, podemos extraer que hasta el ascenso de Roma como potencia regional, la práctica de la piratería no era algo a lo que dedicarse en exclusiva. Si bien habría algunos pequeños grupos de violentos facinerosos, la mayoría de los ataques que han quedado registrados como piráticos no eran sino otra expresión de los conflictos comerciales y de influencias. Heródoto, no todos eran piratas.


Bibliografía

ORMEROD, H.A. Piratería en la Antigüedad. Trad. por Victoria León. S.l.: Editorial Renacimiento, 2012.

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