La Matrícula de Mar

El contenido de esta entrada se publicó también en el blog de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval.

Tal como mencionamos en El Mediterráneo hoy: EEUU bombardea Siria, MediPiratas ha cambiado en algunos aspectos, ampliando su rango de temas y dándole más importancia a la divulgación. Este segundo punto es el cobra importancia en esta entrada, pues su contenido se deriva directamente de un artículo científico publicado por el autor de estas líneas en la revista Mediterranea-ricerche storicheAsí, la idea es resumir el contenido de estas investigaciones y adaptarlo para una lectura más breve. Por ese motivo, nos preguntamos hoy qué fue la Matrícula de Mar.

Pescadores y maestranza fueron los principales objetivos de la Matrícula de Mar. “Fishing boats off a jetty”, Arthur J. Meadows, 1862. Fuente: Royal Museums Greenwich.

Sabemos que en el siglo XVIII la guerra naval fue importantísima para España, tanto para bien como para mal: entró en él como potencia mundial y salió jugando en un segundo lugar tras Francia e Inglaterra. Se ha escrito mucho sobre esto, pero poco centrado en la marinería. Por ello, en esta entrada tratamos algo fundamental en ambos aspectos: la Matrícula de Mar.

Así pues, ¿qué fue la Matrícula de Mar? La respuesta breve es: un sistema de reclutamiento ideado para dotar a los buques de la Armada de tripulaciones competentes con las cuales enfrentar los riesgos a los que estaba expuesto el Reino. A diferencia de otros modelos basados en levas, como el sueco o el más conocido inglés, que enrolaban a sus marineros mayoritariamente mediante levas, la Matrícula perseguía hacerlo de una manera más justa, mediante el control de todos los marineros y un sorteo. Eso sí, el servicio también era obligatorio.

“Marinero de la costa del Mediterráneo”, Juan Carrafa, 1825. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica.

Si bien los primeros intentos de instaurar un sistema de inscripción similar se remontan a un intento del Conde-Duque de Olivares, no es hasta la llegada de los Borbones cuando es posible su implantación. Así, entre las reformas centralizadoras de Felipe V, es más sencillo entender este sistema de obligaciones y privilegios que había pretendido instaurar Olivares en una marina mucho más disgregada en cuanto a funcionamiento y marco ordenador.

Representación de un marinero inglés. Detalle de “Sailor”, anónimo inglés del siglo XIX. Fuente: Royal Museums Greewnwich.

Sobre el nuevo funcionamiento de la Armada se estableció la Intendencia General de Marina en 1717, bajo cuya responsabilidad estaba la de realizar un listado de la gente de mar. El primero fue ordenado el 28 de enero de ese mismo año para Guipúzcoa y, si bien no funcionó como se esperaba, resulta notable pues se establecieron dos de los objetivos primordiales de este sistema: garantizar el comercio con América y la seguridad en el Mediterráneo. Ambos de especial relevancia para recuperar la posición internacional que España había perdido en la reciente Guerra de Sucesión.

El Mediterráneo se convirtió en un nuevo punto de atención de la monarquía. “Mediterranean coast scene”, Nicholas Pocock. Fuente: Goverment Art Collection.

Con la instauración del sistema de Departamentos Marítimos en 1726 se redactó la instrucción general que debía seguir el renovado sistema de registro marítimo, a instancias de Patiño; y ya en 1737 el Infante Almirante promulgó las exenciones y privilegios que habrían de gozar los matriculados. A saber: el fuero de Marina, la exención de reclutamiento para los ejércitos de tierra, la exoneración de cargas municipales y de alojamiento de tropas y, especialmente, la exclusividad de practicar los oficios marinos.

Conocida pintura inglesa que simboliza los excesos cometidos contra los marineros y el poco dinero que recibían a cambio de su trabajo. “The sailors return”. Fuente: Royal Museums Greenwich.

En la práctica, suponía obligar a matricularse a todo aquel que trabajara en el mar, lo que sumado al establecimiento claro de las competencias de cada uno de los oficiales del Cuerpo del Ministerio, supuso el impulso definitivo para la Matrícula.

“Pescador de la costa del Mediterráneo”, Juan Carrafa, 1825. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica.

De esta forma, en 1751, ya bajo iniciativa del Marqués de la Ensenada, se publicó la Ordenanza para el régimen y fomento de la marinería matriculada. Estuvo en vigencia hasta 1802 –fecha en que se publicó otra Ordenanza–, abarcando la segunda mitad del XVIII, conocida por ser la Edad de Oro de la navegación a vela, y supuso la aplicación efectiva del sistema.

“Fishing boats in a breeze”, Charles M. Powell. Fuente: Royal Museums Greenwich.

Así, se establecían cuatro listados por localidad: uno para la gente de mar, otro para la maestranza, un tercero de jubilados y un último de muchachos. En cada uno de estos listados se formaban a su vez cuatro cuadrillas equilibradas, de las cuales una, elegida por sorteo, había de servir en los navíos del Rey durante una campaña –es decir, un año.  Teóricamente, esto garantizaba que el servicio obligatorio se prestara cada cuatro años. Teóricamente.

Ejemplo de incapacidad física por la que un matriculado era incluido en el listado de jubilados. “A distressed sailor”. Fuente: Royal Museums Greenwich.

El sistema registraba a todas personas dedicadas a la mar en el país, por lo que, además de su nombre se indicaba la clase a la que pertenecía: artillero, marinero, grumete o paje; con el fin de conocer sus habilidades concretas. El nivel de previsión alcanzaba la inclusión de forasteros nacionales –naturales de otra localidad distinta a la de residencia– en listas específicas para ello, para posteriormente asimilarlos a la del municipio.

“Barcas del bou en el puerto de Valencia”, Rafael Monleón y Torres. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica.

La Matrícula de Mar supuso, sin duda, uno de los mayores –y mejores– intentos de reformar la Armada para hacerla más eficiente, pero no tuvo el éxito esperado. Podríamos citar, entre otros motivos, la falta de pagos tanto a los matriculados como a los distintos oficiales encargados de su funcionamiento y administración; pero las causas son muchas más, por lo que se tratarán en otra entrada.


Bibliografía

HOCES-GARCÍA, Alberto. La Matrícula De Mar en el Departamento Marítimo De Cartagena durante el siglo XVIII: una complicada aplicación. Mediterranea-ricerche storiche, no 12 (2015). pp. 539-558. Disponible en internet: <http://www.storiamediterranea.it/wp-content/uploads/mediterranea/p4560/Garzia.pdf> [Consultado el 11 de junio de 2017].

VÁZQUEZ LIJÓ, José Manuel. La Matrícula de Mar y sus repercusiones en la Galicia del siglo XVIII. Obradoiro de Historia Moderna, no 15 (2006). pp.289-322 Disponible en internet: <https://minerva.usc.es/xmlui/bitstream/handle/10347/6797/OH_15_RT_Vazquez.pdf?sequence=1> [Consultado el 11 de junio de 2017].

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